Tácticas de juego
CONOCER EL 4-4-2
Sven Goran Eriksson introdujo en la terminología deportiva unos números para definir un sistema de juego. El técnico sueco cuenta con el mérito de haber introducido en Italia el 4-4-2- y, posteriormente, de haberlo aplicado con coherencia y constancia. Pero no hay ninguna duda de que fue Arrigo Sacchi el entrenador que hizo destacar este esquema, enriqueciéndolo con conceptos tácticos completamente innovadores para la Italia de esa época, como son la defensa en zona, el pressing y el fuera de juego. Su Milan fue durante muchos años devastador por su capacidad de exaltar la individualidad en el interior de un terreno de juego interpretado con inteligencia. Después de tantos años, todavía muchos equipos recurren sistemáticamente (Lazio, Chievo, Inter) o eventualmente (Milan, Juve, Roma, Parma) al 4-4-2 y a sus principios básicos. ¿Por qué será? ¿Qué hace eterno a este modo de estar y de moverse por el campo? Sobre todo, el hecho de que actualmente lo conocen todos los jugadores y, por esto, es fácilmente aplicable incluso en equipos que entrenan poco juntos, como es el caso de la Nazionale di Trapattoni. Pero el punto clave es otro. El hecho de tener dos líneas de cuatro jugadores delante de la propia portería permite una cobertura racional del espacio y, por ello, garantiza una seguridad defensiva adecuada.
El perfeccionamiento de los mecanismos típicos de la defensa en zona, como las diagonales y los segundos goles, permite, además, tener a menudo la superioridad numérica en fase de no posesión. A esto se debe añadir que el 4-4-2 es una forma simple de jugar que se basa en sincronismos de parejas fáciles de aplicar. En este contexto, como explica Ancelotti en su tesis de Coverciano sobre el movimiento de ataque del 4-4-2, el juego del equipo es productivo cuando el jugador que no tiene la pelota indica al que la tiene, con la dirección de su carrera (de un punto a otro, con giros, haciendo superposiciones, etc.) cuándo, dónde y con qué trayectoria debe realizar el pase. Pero desafortunadamente, hoy en día, las soluciones de ataque son muy conocidas, así como los contraataques, y cuando se enfrentan dos equipos, el espectador se arriesga a asistir a encuentros aburridos y con dinámicas predecibles .
Por este motivo, se están buscando variantes que permitan llegar de forma más incisiva entre las dos líneas del equipo adversario. Algunas de éstas se han experimentado con éxito en los últimos campeonatos. Vavassori, por ejemplo, propuso hace algunos años a Doni en el extremo izquierdo, aunque podía colocarse en el centro para construir el juego. Todavía más convincente resultó la solución propuesta por Baldini con su sorprendente Empoli. El técnico toscano pensó en ocupar la línea de tres cuartos contraria colocando a los exteriores en el centro del campo y retrocediendo a uno de los dos delanteros, diseñando el esquema conocido en el mundo periodístico como 4-2-3-1. La misma idea que utiliza el Real Madrid, que cuenta con tres centrocampistas (Figo, Zidane y Raúl) apoyando a Ronaldo. Entre los reformadores más prestigiosos está también Marcello Lippi, que cuando no puede disponer de Trezeguet, coloca a Di Vaio en el centro del ataque y, diez metros más atrás, a Camoranesi, Nedved y Del Piero. Esta variante del 4-4-2 hace que el adversario tenga menos puntos de referencia y permite atacar mejor el espacio central por detrás de los medios.
Adriano Bacconi
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